Sobre ARTivismo

16 MÚSICA 27-2-2013 ARTivismo es el hilo conductor del encuentro/sesión artística que tendrá lugar el sábado por la noche en el marco del V CONGRESO DE EDUCACIÓN ARTÍSTICA Y VISUAL – Huelva 2015.

Joaquín Martín (educador social, maestro, arteterapeuta y psicoterapeuta,…) dibuja los rasgos más señalados del Artivismo en el siguiente texto. Lo acompañamos de la imagen de “Musica”, una obra de Juan Samaniego. 

 

A PROPÓSITO DEL ARTIVISMO. 

Joaquín Martín, Servicio Sociales (Ayto. Huelva)

             Cuando a la idea actualizada de promover una profunda transformación de la realidad se le incorporan  distintas manifestaciones creativas  y artísticas también actuales, podemos decir que aparece un nuevo arte político cuya presencia  tiene la misma finalidad y elocuencia que otras formas de agitación y propaganda revolucionarias precedentes en la historia, aunque con la intención de ir más allá de lo puramente testimonial y pasar a la acción. Es lo que se viene denominando de manera generalizada como Artivismo.

             Desarrolla su singularidad en la calle como espacio vital y se presenta como arte público y urbano que llama la atención de los ciudadanos sobre las fallas de un sistema económico, político y social  perverso que les perjudica ostensiblemente. Asimismo, pone en valor la capacidad del ser humano para reunirse en libertad, actuar como grupo, cuestionar ese orden establecido y expresar su insubordinación y resistencia al mismo, de manera reconocible por su decidida intención de concienciar y provocar una respuesta política activa, por medio de realizaciones artísticas de profundo calado en los lugares de uso común.

             Caracterizado por esa clara  actitud crítica  ante la realidad, su abierta disposición a establecer un diálogo con el ambiente social y  los espacios físicos concretos en los que éste se desarrolla, el arte activista suscita y emprende acciones en los mismos que buscan ofrecer otras formas de organización de las relaciones humanas. Reúne  artistas de campos tan diversos como sus distintas ideologías, y aspira a definir un escenario cultural donde las artes recuperen su potencial transformador de la sociedad. Toman como punto de encuentro a las nuevas tecnologías de la comunicación, muestran predisposición a la combinación de sus lenguajes expresivos y optan por el trabajo autogestionario cooperativo, de autoría colectiva y ajena a cualquier  personalismo. Cuidan con esmero la divulgación y visibilidad de sus obras, procuran favorecer la concurrencia e implicación activa del público, manejan tácticas de combate imaginario, hacen uso del chiste, la ocurrencia, el ingenio, la metáfora, la paradoja o la sátira. Se apartan de las autodefiniciones o de cualquier forma de corsé que limite su libertad de expresión, y se consideran  activos creadores de eventos.

             El artivismo es la fase actual de una fecunda historia de contestación contundente ante la injusticia social, cuyos antecedentes son perfectamente reconocibles en los frentes artísticos que van desde dadá a los situacionistas o el action art, con sustento teórico en las corrientes post estructuralista y posmoderna. Representa la expresión más creativa quizá  del pensamiento antiglobalización que emerge en la última década del siglo XX, al que apoya y confiere un aspecto propio e inconfundible. Sobre todo en las principales movilizaciones internacionales o también en las grandes manifestaciones  convocadas en torno a la necesidad de protestar contra la banca, la especulación inmobiliaria, el desempleo, la agresión al medio ambiente…etc.,  o en pro de los derechos civiles, los derechos de la mujer, de gays y lesbianas, de la infancia, de los inmigrantes…etc.

             Esta forma de arte militante ve en la performance una práctica artística con posibilidad de promover deslocalización en la comunicación intelectual y afectiva entre los seres humanos,  cuando aspira a elevar la intensidad de las emociones de manera litúrgica. El acontecimiento artístico debe ser entonces un revulsivo que estremezca y revolucione el discurrir rutinario de la existencia. Es decir, un hecho que educa y alumbra, no sólo manifestaciones estéticas sino también verdaderas transformaciones de la realidad social preestablecida.

             Las avanzadillas culturales del siglo XX ya consideraban al entramado urbano como  escenario  y  generador de la inspiración creativa de sus habitantes para plantarle cara a la progresiva complicación y deshumanización de la ciudad. Un contexto en el que germinan las más diversas tendencias y grupos capaces de crear sus propias redes de  relaciones de afinidad y concordia; y que a su vez constituyen unos espacios efímeros para la comunicación y el intercambio que integran la existencia diaria.

            El artivismo participa asimismo de la necesidad popular de personarse en la relación arte-ciudad y no puede separarse de la vieja dicotomía entre arte público y artes de la calle. Aboga por que el arte conquiste los espacios en que tiene lugar la vida social ciudadana y cuestiona el papel de los grandes organismos del arte y la cultura, cuyas instalaciones y dependencias tienen un fuerte impacto urbanístico y sirven para imponer determinadas estéticas oficialistas. 

 FUENTE: Delgado, M. Artivismo y pospolítica. Sobre la estetización de las luchas sociales en contextos urbanos. Quaderns-e. Institut Catalá d´Antropologia. Número 18 (2) Any 2013 pp. 68-80 ISSN: 1696-8298 http://www.antropologia.cat